El Toral de dos en dos

Coronando el Toral por segunda vez en pocas semanas.

 Hace dos semanas cuando nos estábamos deslomando para subir al Toral por las brañas de Mazcuerras le contaba a Guille que había otra subida y que había que hacerla para bajar por lo que queda de la calzada de Mozagro. Pero era de esas cosas que se dicen pero sin plazo para hacerlas, pero esta vez nos plantamos allí en lo que tardó en quitarse la nevada que cayó entre medio de las dos ascensiones.

Esta vez subimos por Cabriles para evitarnos unos duros kilómetros de brañas y cordal, aunque la alternativa no es suave que digamos. Pista de tierra rota por el agua y piedras sacadas a la luz con rampas que superan el 20% sin problema. Aunque la tarde del día anterior nos había metido el miedo en el cuerpo en forma de chaparrones, el sábado amaneció un día de los buenos con Sol pero sin calor, con alguna nube pero con el cielo despejado para disfrutar del mirador natural de la ruta. Así, sin poderlo planear mejor nos subimos al Toral con tranquilidad y buen humor.

Arriba paramos lo justo para ver los picos nevaos, y bajamos un poco para protegernos del viento y comer algo antes de la bajada. Una vez repuestos nos dispusimos a para la bajada, aunque por un pequeño despiste del guia (el que escribe) tuvimos que remontar un escajal, que de lo malo estaba quemado y nos ahorramos unos buenos arañazos. Una vez encauzada la ruta de nuevo nos preparamos para la calzada, piedras y más piedras, al principio bien colocadas y luego sueltas, una ensalada de piedras para todos los gustos. y así hasta llegar al refugio de Mozagro, que pasamos de largo para bajar hasta la braña la Maestra y bajar por el bosque hasta Coo. La bajada como siempre espectacular, ese sendero con su mini laberinto es una pasada. Pero los chaparrones de la noche habían dejado la zona baja muy delicada y los patinazos complicaron mucho las cosas, no había forma de entrar en las curvas y las frenadas eran eternas antes de parar la bici.

Desde Coo hasta el punto de salida nos tocó pistear por la Puentecía, pero sin duda es un precio que se paga sin rechistar con semejante bajada. Además la cervecita y las rabas que nos esperaban al llegar hicieron que no os diéramos ni cuenta de esa pista.



La parte de atras de casa.
Una de las rampas duras del Toral, no se puede apreciar el mal estado de la pista que nos impidió pasar montados.
Contento por haber pasado lo más duro.

¿Ves aquel pico de allí, el que tiene un pinao el la punta? pues eso no, el siguiente.


Mirando para la cuenca del Besaya, después de las nevadas el monte esta color pardo esperando la primavera.
Nieve y piedras para pasar un buen día.
Braña la Maestra, antesala de una buena bajada.
Como siempre Marta con una buena sonrisa.

Y aquí un monton de fotos más.

Pd. Las fotos estan hechas por Marta, Guille, Andrés y por mi.

This entry was posted on miércoles, 27 de marzo de 2013. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response.