Ahora que cojo un poco de carrerilla voy a ver si os dejo unas fotos más entre tanta palabra. Ya echaba de menos las aventuras y aventurillas que te encuentras al adentrarte en solitario por lo desconocido.
Esta ruta la tenía pensada hace mucho tiempo, pero no encontré el momento de hacerla y tampoco quería meter a la gente por allí sin un reconocimiento previo. Pero en Semana Santa y con el buen tiempo que hizo pude realizarla al fin. Aunque acabó siendo más dura de lo que pensaba y tenía planificado, me salieron 10 kilómetros más y desnivel acumulado casi se dobla.Salí con el coche hacía Lamasón. Deje el coche en el pueblo de La Venta, no se si llegara a pueblo porque son tres casas, pero tenia sitio para aparcar. Empecé a dar pedales sobre las 9 y con algo de fresco y aunque estaba despejado el cortado por el que va la carretera no dejaba que me diera el Sol. Fui entrando en calor en el tramo de carretera que hay hasta Sobrelapeña y menos mal porque al salir del pueblo me encuentro la primera trampa. El camino por el que pretendía subir a Cires es una rampa que ronda el 20% y además esta cubierto de hierba húmeda y si era poco todavía tenia alguna zona con piedras. Y después de haber subido un buen cacho el camino se cerró por la maleza. Así que media vuelta y a subir por la carretera. Llegando a Cires cogí un camino, para dejar de lado tanto asfalto, que me llevó hasta el empinado pueblo por el que pase por unas rampas de hormigón bastante duras para estar en medio del pueblo. Al salir del pueblo seguí subiendo por una especie de pista con asfalto, este tramo no es que fuera muy duro, pero es una recta larga que parece que no avanzas y el Sol ya empezaba a calentar la espalda.
Conseguido acabar esta subida tuve un pequeño descanso para empezar un tramo de subida dura, y este no lo era sólo por la subida, también el terreno hacia lo suyo para no dejar que la bici rodara. Empecé con unas pequeñas zetas con la pista muy rota, alguna rodera y mucha piedra suelta que complicaban el equilibrio encima de la bici. Fui subiendo poco a poco hasta llegar a un punto donde subía la pendiente y el agua había dejado demasiadas piedras al aire, el primer repecho lo conseguí subir pero el segundo ya fue mucho y tuve que empujar la bici.
Desde arriba hay unas vistas preciosas de la Braña de los Tejos, peña Ventosa, el pueblo de Cicera y por supuesto los Picos de Europa, también pude ver como se retorcía la siguiente subida que me esperaba. No me demoré mucho porque en el alto soplaba un poco de aire fresco, comí algo y bajé hacia el collado de Hoz con cuidado para no pellizcar la cámara, porque últimamente parece que me ha mirado un tuerto y no para de pinchar.
Un poco más abajo del collado de Hoz me metí por una pista, que luego se convertiría en un camino impracticable, para llegar a la pista que sube al collado Las Llaves. Tras pasar por un tramo impracticable, era una especie de calzada con piedras bien puestas pero el agua de las lluvias había dejado unos buenos agujero entre las piedras y regateras bastante profundas. Para empezar la subida tenia un par de curvas duras, aunque luego bajaba la pendiente y se subía cómodo hasta llegar a unas curvas hormigonadas. Desde esa curva hasta arriba son 2 kilómetros duros casi todos con hormigón y la recta que lo tiene lo echas de menos, y si a las rampas le sumamos un Sol con cielo despejado y le quitamos árboles y una brisa que refresque; se hace una subida muy dura. Eso sí, el día fue espectacular, ni una nube en el cielo. Os podéis imaginar que vistas con el desfiladero de la Hermida debajo, los Picos nevados, Peña Sagra espectacular la panorámica desde allí arriba. Conseguí llegar al punto más alto de la ruta, el Collado Las Llaves, y me acerqué hasta los menhires que hay en el alto para descansar un comer un poco más porque la ruta estaba saliendo un poco más dura de los esperado y del tramo que venia ahora hasta llegar al coche me podía esperar cualquier cosa.
Comencé a bajar por la pista un par de zetas hasta llegar a la cuarta curva donde me salí de la pista para bajar a un pequeño valle. El camino esta un poco marcado al principio y luego hay que ir por donde mejor se vea, hay alguna rodada de moto pero están un poco difíciles. Cuando se llega abajo ya no hay problema, el camino se puede seguir muy bien, aunque se puede considerar endurero. El sendero se adentra por un bosque de hayas con algunos ejemplares centenarios, o por lo menos rondando la centena de años. Este tramo es bastante entretenido si te gustan las piedras, tiene un par de subidas técnicas muy buenas, aunque las bajadas no llegan al mismo nivel pero sigue siendo muy divertido. Con paciencia acabé llegando al final del tramo endurero, aunque hace unos años llegaba un poco más ahora han hecho una pista nada cómoda, han picado la roca y el suelo lo han dejado con piedras de unos 15 cm bien pisadas pero no deja de haber sus buenos agujeros entre ellas. Desde esta zona ya se dejan de ver los Picos para poder contemplar la costa, lástima que una bruma no me dejó hacer buenas fotos, incluso Peñamellera a penas se distinguía.
Otra vez la Bajada fue con precaución para evitar pellizcos, y más viendo como era el terreno de pedregoso. Al llegar a la pista que baja a Suarias hice un giro de 180º y me metí por un sendero que lleva al merendero de Merodio, aunque yo en vez de bajar seguí por una pista, que estaba en el mismo estado que por la que había bajado, que sube a unas cabañas más o menos encima de Cades. Como digo la pista no era nada buena y se alternaba rampas duras con descansillos que no te dejaban coger un ritmo. En uno de los descansillos y después de una curva apareció un pequeño zorro en medio de la pista, en principio pensé que era un perro hasta que echó a correr y le vi la cola, y cuando quise sacar la cámara de fotos ya se había ido un poco lejos y apenas se le ve en la foto. En la última rampa tuve que empujar la bici porque tenia unos socavones de más de medio metro cruzando la pista de un lado a otro y no había manera de pasar. Después de la rampa se acababa la pista y había que seguir por la braña. Aquí me encontré con un paisano que había subido a ver unas yeguas que tenia en el monte, estuve un rato hablando con él, me decía que era la primera bici que veía por allí arriba y cuando le comenté de donde venia me decía que si estaba mal de la cabeza.
Después de charlar un rato con el paisano seguí cumbreando por la braña hasta llegar a unas rodadas que bajaban hasta la pista de Cades. Iba bajando por ellas hasta que al pasar por una zona húmeda las ruedas se me hundieron hasta el buje y casi hago un piscinazo en todo el fango. Tuve que tirar fuerte del manillar para poder sacar la rueda que parecía incrustada en el barro. Seguí bajando y a cada curva volvía a encontrarme con esa especie de riachuelo que hacia que se hundiera la bici, aunque con la lección aprendida pasaba apeado de la bici. Cuando llegue a la pista ya no hubo más complicaciones que un repecho y una bajada en mal estado casi hasta la puerta del coche.
Un Saludo.
Amenizado por la música: Buckethead - State Theatre Falls Church
I Edición de Canturias Maratón
Hace 1 día

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