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Vuelta por Valdáliga


La semana pasada no tuve tiempo para escribir, pero no penséis que nos quedamos en casa. Hicimos una ruta muy dura (para mi por lo menos) con Borja y Josemi, aunque sólo los vi en la salida porque no hay quien los siga. Esta semana no nos atrevimos a hacer la ruta que teníamos prevista, como esta el tiempo cualquiera se hace 70km lloviendo, así que cambiamos de planes para hacer algo más rápido por si se ponía fea la cosa.

El sábado madrugamos para salir, pero estaba lloviendo y decidimos intentarlo el domingo. El domingo ya me costo mucho más levantarme, dormir 5 horas es lo que tiene, pero por lo menos valió para algo porque pudimos salir con las bicis aunque estaba lloviznando un poco también estaba saliendo el Sol por detrás de las antenas de Ibio. Cuando salí de casa tuve que esperar un poco a Borja que venia desde Casar en bici y luego nos dirigimos a Santibañez para empezar con las primeras rampas. Al pasar por Santibañez nos cruzamos con un paisano que nos avisó, riéndose, que las rampas tenían más del 20%. Ahora ya están hormigonadas y pasado el primer tramo es una subida bastante tranquila. En el alto mientras paramos para abrocharnos los chubasqueros antes de la bajada nos salió de la cuadra un mastín de unos 15 cm de altura que empezó a perseguirnos. Tuvimos que empezar a bajar más rápido porque sino el cachorro nos sigue hasta casa.

En la bajada nos desviamos a la derecha por un camino de tierra que amenazaba con estar cubierto de barro, por suerte sólo fue una poza al principio y un par de repechos que tenia los pudimos subir bien. La bajada hasta La Herrería la hicimos por una pista con buen firme y con mucha pendiente. En la zona de abajo la pista entraba por pinar que había teñido la pista de naranja por las hojas secas de los pinos que con la humedad cogían un color increíble. Al llegar abajo cogimos una carretera vecinal que nos llevó hasta el barrio de La Sierra para luego coger la bajada hacia Bustriguao, aunque no tuvimos que pasar por allí porque nos desviamos hacia Roiz. La bajada la hicimos sin prisa y charlando hasta que un objeto volante impacto en mi frente cortándonos la conversación y haciendo que soltarmos los frenos hasta llegar a la carretera.

Hasta Caviedes no paso nada de interés, salvo un tasugu atropellado en la bajada de Vallines. En Caviedes paramos a respostar agua, comer un poco y quitarnos los chubasqueros, había salido el Sol y ya calentaba, antes de las rampas de la ermita de San Antonio. Otra rampa que ronda el 20%, por lo menos es corta y el resto de Monte Corona es muy tendido. Antes de empezar a bajar giramos a la derecha para cruzar por encima de la autovía, subir un par de repechos con viento a favor y bajar por la granja de caracoles hasta el Turujal. En la bajada del Turujal nos desviamos a la derecha para subir al Jaro y ya bajar a Cabezón para volver a casa.


Un Saludo.

Amenizado por la música: The Specials - Specials

Rudrón - La Lora


Se me acumulan las rutas, y eso que este fin de semana no he salido. El Jueves Santo si que lo aprovechamos para salir un poco de Cantabria y disfrutar de tierras burgalesas con una buena temperatura, que todavía no tienen el calor.

Comenzamos la ruta en Polientes con bastante retraso, como viene siendo habitual la gente apura demasiado la hora de salida. Nada más empezar tuve que ayudar a Josemi a poner bien las calas en las zapatillas porque se las había puesto del revés antes en el coche. Visto y no visto, en un momento ya estábamos en cola del pelotón. Los primeros caminos no tenían ningún problema, salvo alguna zona que tenían arena, alguna poza de barro que le jugo una mala pasada a más de uno y un repechete para empezar a entrar en calor, hasta llegar a Sobrepeña. Aquí empezaba la primera rampa, unos 4 kilómetros de subida bastante llevadera y con un descanso en medio que no vino nada mal para respirar un poco. La pista nos dejo en el páramo donde no se veía ni una cuesta en unos 5 kilómetros a la redonda, pero tampoco había cobijo donde meterse para evitar el viento frio que soplaba allí arriba. Algunos nos metimos en un socavón que había al lado del camino y otros se quedaron afuera intentando arreglar una avería mientras llegaban los demás.

Retomamos la ruta después de que llegaran todos. Ahora no había más problema que unos cuantos kilómetros de llano por pista, aunque con algún tramo con mucha piedra suelta al estar ampliando la pista, con viento en contra hasta Barrio Panizares. Aunque parezca mentira, en este tramo, el grupo que estaba reparando la bici se quedo atrás y perdió la pista del camino que había que seguir. Unos pocos nos quedamos esperando en un cruce de 180º, pero que pegaba mucho viento y nos tumbamos al sol detrás de unas pacas, así que los otros no nos vieron y dieron la vuelta. Estuvimos un rato esperando hasta que nos llamaron, pero en esa llanura hay pocas referencias y el que cogió el teléfono les mando a la otra punta. Tuvimos que volver a llamarlos e ir a buscarlos unos 3 kilómetros para atrás. Al final conseguimos llegar hasta Panizares y juntarnos todo el grupo.

Hasta Moradillo del Castillo era terreno conocido. Un repecho durillo y un par de subidas que nos dejan en una de las bajadas más divertidas que haya hecho. La primera subida es muy bonita con zonas de roca y con el terreno totalmente cambiado, comparado con lo que tenemos aquí. La pista seguía por unos campos de trigo, todavía sin arar, que estaba plagado de ovejas y sus respectivos mastines. Según íbamos avanzando las ovejas empezaron a cruzar el camino por delante nuestro y en vez de esperar a que pasáramos, iban avanzando a nuestro ritmo. Estuvieron pasando delante nuestro como mínimo unos 100 metros y mientras los mastines ladrando desde lo alto de un terraplén. Después de acabar de pasar las ovejas, tocaba una pequeña bajada y otra subida para coger el desvío hacia la bajada de Ceniceros. La bajada tiene algún tramo algo técnico pero esta bastante pisado y se puede hacer sin ningún problema. La primera parte baja por un prao con tres o cuatro terraplenes de los de echar el culo para atrás, y luego el sendero entra en la roca con una zona de curvas con peralte muy divertida y rápida, para pasar a una zona de roca con un par escalones y precipicio en el lado derecho y para acabar un tramo de sendero rapidísimo con un salto artificial en medio del camino. Cuando llegamos abajo aprovechamos para comer algo mientras llegaban todos. En Moradillo del Castillo tuvimos que volver a parar por un pinchazo y los que no habían comido antes lo hicieron ahora.

En Moradillo empezaba la segunda subida del día, bastante relajada y más de un sitio para descansar. Lo más duro era el repecho final, con una pendiente considerable y con mucha piedra suelta que impedía que la bici fuera recta y que patinara la rueda de atrás. Arriba había un campo de aerogeneradores con su inherente viento, así que todos cobijados detrás de un matorral a la espera de los últimos. Bajamos hasta Ayoluengo por una pista asfaltada, un poco de carretera y desvío para pasar por los pozos de petróleo con una bajada campo a través para llegar a Sargentes de la Lora, donde comimos oficialmente, yo tuve que sacar el segundo bocata.

Desde aquí un grupo, que tenia más prisa, se desvió hacia Polientes. El resto seguimos con la ruta. Este tramo quizá fue el más difícil para orientarse, muchos cruces y algún tramo sin camino marcado. En esta zona se me acabo la pila del gps (por segunda vez). Después de reparar un pinchazo llegamos a la última bajada, otra trialera aunque mucho más técnica que la anterior y que nos dejo en el cañón del Ebro, cerca de Orbaneja del Castillo, para seguir por el sendero al lado del río hasta Villaescusa de Ebro. El sendero lo hicimos a toda velocidad, poniendo a prueba los cambios traseros subiendo y bajando piñones. No había momento para coger aire o te quedabas cortado. Hasta Polientes sólo cambió la carretera porque el ritmo seguía siendo el mismo, con una parada en San Martin de Elines, para volver a coger el mismo ritmo.





Un Saludo.


Amenizado por la música: Blood or Whisky - No Time to Explain

Quedada Bárcena Mayor 09


Que pereza escribir en vacaciones. Después de una semana sin poder salir por la caída, todavía se deja notar algo la muñeca, y otras semanas sin poder conectarme a internet por un problema en el ordenador, por el que he perdido un montón de archivos, ya vuelvo por aquí.

La ruta empieza en Bárcena Mayor y aunque en las quedadas se pone las 9 como hora de salida hasta menos 5 no había llegado ni la mitad de la gente. Hacia las 9 y media, y después de saludar a los conocidos, empezamos a montarnos en las bicis para atravesar Bárcena Mayor dirección Fuentes. Al principio parecía que el ritmo iba a ser llevadero pero ni mucho menos, aunque el ritmo no es excesivo si se nota que las conversaciones necesitan parones entre las palabras para coger aire. En la primera revuelta se empina el camino y, como en todas las quedadas, se oyen más de un cambio desajustado que no quiere subir piñones. La primera parte de la subida, y la que me parece más dura, la hago solo viendo como me pasan los más gallos. Un poco antes de llegar al pozo de La Arbencia oigo como viene alguien lanzado por detrás, cuando miro para ver para donde apartarme veo que era Pacorro sprintando para cogerme. Con él llegué a Fuentes conversando sin ningún tema fijo.

En el cruce ya había unos cuantos esperando cuando llegamos y todavía quedaban algunos por llegar. Así que la quedada se dividió en dos grupos, los primeros nos lanzamos para abajo y otro espero a que llegaran todos. La bajada muy rápida con la pista llena de barro en la primera parte y bajando muy juntitos confiando en que el primero traze bien la curva, y la parte de abajo mucha piedra. En cuanto llegas abajo se cruza un puente y se empieza a subir otra vez dirección a Ozcaba. La subida se hace bien, no tiene grandes pendientes, y sin problema llego hasta el cruce de Venta Vieja donde hay reagrupamiento. Última parte de subida, pero la más dura por la cantidad de barro. El primer tramo, de unos 100 metros, lo han estado reparando y al estar húmedo las bicis se hunden y se queda todo el barro pegado en las ruedas. Después de este tramo todavía queda bastante barro y tenemos que pasar en fila de uno por la orilla de la pista. Luego ya esta la pista bastante bien, aunque con lo que cuesta pasar el tramo del barro yo ya iba algo justo en la subida. Despacio y con el casi todo metido llegue al último reagrupamiento de las subidas.

Desde Venta Vieja a Los Tojos la bajada rápidisima, por lo menos la parte de arriba porque más abajo habia niebla y no se veia nada. Aunque se iba con precaución hubo algún susto en la última revuelta en la que Chema se pasó de frenada y logro controlar bastante bien, pero le dejó la cadena hecha polvo y tuvimos que hacer un apaño mientras que todos los que pasaban le decían que eso le pasa por aligerar tanto la bici. En Los Tojos cogimos un desvio para bajar a Bárcena Mayor por una trialera, pero antes de llegar tenia un par de repechos que hicieron que más de uno sufriera algún calambre, yo entre ellos. La bajada no estaba nada mal, tramos rápidos por tierra, tramos con mucha piedra y un rio para limpiar un poco la bici. Muy divertida para acabar la ruta.


Pd. Las fotos las he cogido de forocantabriamtb.com, las han hecho Marta y Michael.



Un Saludo.


Amenizado por la música: Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra - Time of the Gipsy Punk Opera