Se me acumulan las rutas, y eso que este fin de semana no he salido. El Jueves Santo si que lo aprovechamos para salir un poco de Cantabria y disfrutar de tierras burgalesas con una buena temperatura, que todavía no tienen el calor.
Comenzamos la ruta en Polientes con bastante retraso, como viene siendo habitual la gente apura demasiado la hora de salida. Nada más empezar tuve que ayudar a Josemi a poner bien las calas en las zapatillas porque se las h
abía puesto del revés antes en el coche. Visto y no visto, en un momento ya estábamos en cola del pelotón. Los primeros caminos no tenían ningún problema, salvo alguna zona que tenían arena, alguna poza de barro que le jugo una mala pasada a más de uno y un repechete para empezar a entrar en calor, hasta llegar a Sobrepeña. Aquí empezaba la primera rampa, unos 4 kilómetros de subida bastante llevadera y con un descanso en medio que no vino nada mal para respirar un poco. La pista nos dejo en el páramo donde no se veía ni una cuesta en unos 5 kilómetros a la redonda, pero tampoco había cobijo donde meterse para evitar el viento frio que soplaba allí arriba. Algunos nos metimos en un socavón que había al lado del camino y otros se quedaron afuera intentando arreglar una avería mientras llegaban los demás.
Retomamos la ruta después de que llegaran todos. Ahora no había más problema que unos cuantos kilómetros de llano por pista, aunque con algún tramo con mucha piedra suelta al estar ampliando la pista, con viento en contra hasta Barrio Panizares. Aunque parezca mentira, en este tramo, el grupo que estaba reparando la bici se quedo atrás y perdió la pista del camino que había que seguir. Unos pocos nos quedamos esperando en un cruce de 180º, pero que pegaba mucho viento y nos tumbamos al sol detrás de unas pacas, así que los otros no nos vieron y dieron la vuelta. Estuvimos un rato esperando hasta que nos llamaron, pero en esa llanura hay pocas referencias y el que cogió el teléfono les mando a la otra punta. Tuvimos que volver a llamarlos e ir a buscarlos unos 3 kilómetros para atrás. Al final conseguimos llegar hasta Panizares y juntarnos todo el grupo.
Hasta Moradillo del Castillo era terreno conocido. Un repecho durillo y un par de subidas que nos dejan en una de las bajadas más divertidas que haya hecho. La primera subida es muy bonita con zonas de roca y con el terreno totalmente cambiado, comparado con lo que tenemos aquí. La pista seguía por unos campos de trigo, todavía sin arar, que estaba plagado de ovejas y sus respectivos mastines. Según íbamos avanzando las ovejas empezaron a cruzar el camino por delante nuestro y en vez de esperar a que pasáramos, iban avanzando a nuestro ritmo. Estuvieron pasando delante nuestro como mínimo unos 100 metros y mientras los mastines ladrando desde lo alto de un terraplén. Después de acabar de pasar las ovejas, tocaba una pequeña bajada y otra subida para coger el desvío hacia la bajada de Ceniceros. La bajada tiene algún tramo algo técnico pero esta bastante pisado y se puede hacer sin ningún problema. La primera parte baja por un prao con tres o cuatro terraplenes de los de echar el culo para atrás, y luego el sendero entra en la roca con una zona de curvas con peralte muy divertida y rápida, para pasar a una zona de roca con un par escalones y precipicio en el lado derecho y para acabar un tramo de sendero rapidísimo con un salto artificial en medio del camino. Cuando llegamos abajo aprovechamos para comer algo mientras llegaban todos. En Moradillo del Castillo tuvimos que volver a parar por un pinchazo y los que no habían comido antes lo hicieron ahora.
En Moradillo empezaba la segunda subida del día, bastante relajada y más de un sitio para descansar. Lo más duro era el repecho final, con una pendiente considerable y con mucha piedra suelta que impedía que la bici fuera recta y que patinara la rueda de atrás. Arriba había un campo de aerogeneradores con su inherente viento, así que todos cobijados detrás de un matorral a la espera de los últimos. Bajamos hasta Ayoluengo por una pista asfaltada, un poco de carretera y desvío para pasar por los pozos de petróleo con una bajada campo a través para llegar a Sargentes de la Lora, donde comimos oficialmente, yo tuve que sacar el segundo bocata.
Desde aquí un grupo, que tenia más prisa, se desvió hacia Polientes. El resto seguimos con la ruta. Este tramo quizá fue el más difícil para orientarse, muchos cruces y algún tramo sin camino marcado. En esta zona se me acabo la pila del gps (por segunda vez). Después de reparar un pinchazo llegamos a la última bajada, otra trialera aunque mucho más técnica que la anterior y que nos dejo en el cañón del Ebro, cerca de Orbaneja del Castillo, para seguir por el sendero al lado del río hasta Villaescusa de Ebro. El sendero lo hicimos a toda velocidad, poniendo a prueba los cambios traseros subiendo y bajando piñones. No había momento para coger aire o te quedabas cortado. Hasta Polientes sólo cambió la carretera porque el ritmo seguía siendo el mismo, con una parada en San Martin de Elines, para volver a coger el mismo ritmo.
Un Saludo.
Amenizado por la música: Blood or Whisky - No Time to Explain
La flecha del tiempo
Hace 6 días

One Response to “Rudrón - La Lora”
Una ruta muy interesante. Si pudieses conseguirme el track te lo agradeceria. Nuestro correo es mtbcantabria@gmail.com.
A ver si alguna vez nos vemos por los montes de Cantabria.
Un saludo. Move
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