
Esta semana cambiamos un poco, y dejamos la montaña para acercarnos a ver el mar. No parecía el mejor día pero aguantó sin llover.
Empecé el día un poco despistao, habíamos quedado a las 9 en el cruce de Ontoria para
subir a Duña. Cuando salí de casa notaba bastante fresco en la cabeza y se me había olvidao el casco en el garaje, tuve que dar la vuelta. Ya iba tarde a donde habíamos quedado y por el camino me encontré con Borja que venia a buscarme.Para subir a Duña intentamos buscar una alternativa, a la carretera, por un eucaliptal pero la pista era todo barro y a mi se me enganchaba el plato chico. Llegamos a un punto donde no se podía seguir y tuvimos que dar la vuelta y subir por la carretera. No tardamos mucho en pasar por Duña y coger el camino de la mina. Del asfalto pasamos a las piedras, con algún tramo bastante difícil de pasar por estar húmeda la roca y otros de bajarse de la bici. Yo me tuve que parar al poco de empezar el camino a quitarme la chaqueta, no sudaba y tenia demasiado calor, no podía ni dar pedales y no habíamos hecho nada más que empezar, al quitar la chaqueta salía vaho por todos los lados, parecía hasta que me mareaba. Por suerte después de quitarme la chaqueta mejoraron las sensaciones. Arriba el camino llega hasta la pista que sube desde la Gándara y por la que nosotros bajamos para pasar por la mina y los túneles.
Cogimos el camino de la mina y fuimos quitando todas las telarañas que había por medio. El camino tiene zonas
muy estrechas y con bardas a los lados que te dejan los brazos llenos de arañazos. Al llegar al primer túnel, el más jodio de pasar porque esta en curva, le comento a Borja que vaya primero y que no se quede parao en medio del túnel para no chocarnos. Al entrar no se veía y lo primero que hicimos fue pararnos los dos, no se veía nada, le acabamos de pasar despacito y con mucho cuidado de las paredes. Luego en el segundo túnel no hubo problemas porque se ve la salida desde la entrada. En el camino hay que tener cuidao porque en alguna zona se ven las traviesas y algunas todavía tienen los clavos sobresaliendo. Luego seguimos la pista sin desviarnos hasta una zona donde seguimos recto por un sitio menos marcado, subimos un par de rampas por roca y después bajada hasta Cóbreces. La bajada tenia alguna zona de roca un poco peligrosa por estar mojada y por el barro de las ruedas, aunque lo peor fueron las pozonas de barro que había y algún sitio donde habían estado talando y dejaron todas la quimas en medio.Llegamos a Cóbreces sin problemas y bajamos por la carretera hasta casi la playa de Luaña donde cogimos una pista para ir hacia Toñanes. Desde aquí ya fuimos por la costa, prácticamente por los acantilados todo el rato, hasta la ensenada de Puerto Calderón. La pista te va acercando poco a poco a los acantilados y si eres valiente puedes ir por los praos cerca del acantilado, aunque siempre se puede evitar esos
pasos complicados. Después de comer algo en el molino de Toñanes nos metimos por un camino de vacas en busca de un puente para cruzar el río. Le cruzamos por un puentuco que hay un poco más arriba y fuimos hasta un banco que hay justo enfrente de donde habríamos estado hace un momento, desde donde hay una vista espectacular del acantilado. Luego seguimos por el prao hasta llegar un tramo de carretera para volver a entrar otra vez al prao un poco más alante. Aquí se pasa por el sitio más comprometido de la ruta entre el acantilado y una valla. Después de subir unos repechos por el prao, cogemos una pista que nos lleva Torriente, desde donde bajamos hasta llegar a lo que era molino y ahora una casa. Justo cuando estábamos pasando por el me salió un perro de una roca, que me pegó un buen susto, porque parecía que iba a saltar encima mio, por suerte estaba amarrado. Después de pasar una portilla, en el mismo molino, hay una subida, con la primera parte bastante complicadilla por estar llena de piedras, que te deja en el aparcamiento de Puerto Calderon. Luego hasta Oreña fuimos por la carretera.Después de comer algo en Oreña afrontamos la última subida. Para e
mpezar teníamos una buena rampa de hormigón, a media rampa se me volvió a trabar la cadena en el plato chico y casi me caigo. Después de la primera rampa la pendiente bajó algo y el firme se alternaba entre grava y tierra y un cacho de roca imposible de subir por el barro de las ruedas. Antes de llegar a Alto Cildá otra rampa dura hizo que se volviera a trabar la cadena, intente seguir subiendo pero no podía andar ni 2 metros. Ya arriba cogimos la carretera para bajar más rápido hasta la Busta y desde allí llegar hasta Casar. En Casar nos separamos, Borja se quedó allí y yo me fui para Cabezón.Un Saludo
Amenizado por la música: Pama Internacional - Pama Internacional



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